En
la localidad de Lobos, cuyos orígenes
se remontan al año 1779, cuando se estableció allí un
fortín, nació el 8 de octubre de 1895 Juan Domingo
Perón. Un hermano mayor, Avelino Mario, había nacido
también en Lobos el 30 de noviembre de 1890. El padre de
ambos, Mario Tomás Perón, era porteño -hijo
del doctor Tomás Liberato Perón-, pero su madre,
doña Juana Sosa, era oriunda del lugar, hija de los vecinos
don Juan Irineo Sosa y doña Mercedes Toledo.
La casa, situada en la calle
Buenos Aires 1380, cobijó la infancia del fundador de nuestro
Movimiento, quien portaba un apellido proveniente de la isla de
Cerdeña, pero de origen francés.
El
niño, quien
con el paso de los años se convertiría tres veces
en presidente constitucional de los argentinos y líder indiscutible
del justicialismo, llevaba en sus venas una mezcla de sangres:
vasco-francesa, escocesa y criolla. Perón viviría en Lobos apenas unos cinco años,
ya que su padre -hacia el año 1900- vendería el campo
heredado y se trasladaría con toda la familia al entonces
Territorio Nacional de Santa Cruz, para radicarse cerca de Río
Gallegos. Sin embargo, la casa de Lobos guardaría las vivencias de
los primeros años de la infancia de Juan Perón. A
raíz de su valor histórico, durante la gobernación
bonaerense de Carlos Aloé, en el año 1953 y, mediante
la ley provincial 5713, se resolvió la expropiación
de la casa de Lobos para instalar el Museo y Biblioteca Justicialista. Tiempo después, el 8 de octubre de 1953, fue declarada
por el decreto 18.505 Monumento Histórico Nacional. El primer
director fue Virgilio Martínez, designado el 25 de octubre
de 1953, quien fue sucedido a partir del 25 de febrero de 1954
por Enrique Pavón Pereyra. El gobierno militar que asaltó el poder el 16 de setiembre
de 1955 cerró el museo por medio de un decreto ley. Veinte
años después, el 8 de octubre de 1975, fue reabierto,
para posteriormente, y durante el nuevo proceso militar, ser cerrado
y desmantelado. A poco de haber asumido el gobierno bonaerense,
en abril de 1988, por resolución de la Dirección General de Escuelas
y Cultura, nuestra gestión incorporó al área
de la Subsecretaría de Cultura a la Casa de Lobos y estableció el
inicio de los trabajos de su restauración. En 1989 la Comisión de Preservación del Patrimonio
Cultural declaró a la Casa "Monumento Histórico
Provincial". En junio de ese año firmé el decreto
2816 por el cual se fijó la reapertura y puesta en funcionamiento
del Museo Histórico y Biblioteca "Presidente Juan Domingo
Perón", recomendando, además, a todos los organismos
oficiales y a los particulares que poseyeran bienes relacionados
con la vida y trayectoria del líder justicialista, que se
comunicaran con la Dirección de Museos, Monumentos y Sitios
Históricos bonaerenses para aportar al patrimonio de la
institución. El 1° de julio de 1989, en conmemoración del 15° aniversario
del fallecimiento del ex presidente de la República , se
concretó la reapertura del Museo, en un acto al que concurrimos
militantes, funcionarios y representantes históricos del
justicialismo. Durante 1989 también la Legislatura bonaerense se sumó al
reconocimiento de la Casa de Lobos y la declaró "Monumento
Histórico Provincial", a través de la ley 10.866,
coronando la iniciativa del Ejecutivo bonaerense. Hacia fines de ese año la provincia recibió de parte
de la viuda de Perón, María Estela Martínez,
una importante donación de bienes que pertenecieron en vida
al ex presidente, destinados a enriquecer el patrimonio del Museo,
el cual en la actualidad continúa recibiendo donaciones
y aportes. Allí está, pues, funcionando a pleno el Museo y
Biblioteca en honor a Juan Domingo Perón, como una muestra
más de la voluntad de nuestro gobierno provincial para honrar
y preservar el acervo cultural, la historia y la memoria justicialistas. La misma tarea llevamos a cabo con la casa
natal de Evita, a 20 kilómetros de la ciudad de Los Toldos, cabecera del partido
de General Viamonte, en la Colonia Agrícola " La Unión ",
que arrendaba don Juan Duarte desde la primera década del
siglo. Nació el 7 de mayo de 1919 una niña -su hija-
que, el 21 de noviembre del mismo año, sería bautizada
en la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Viamonte con
el nombre de María Eva. Su madre, doña Juana Ibarguren,
era hija de un vasco, don Joaquín Ibarguren, y de una criolla,
doña Petrona Núñez. En enero de 1924 un accidente
automovilístico tronchó la vida de don Juan Duarte,
y poco después doña Juana pasó a vivir, con
toda su familia de General Viamonte, en la casa de la actual calle
Eva Perón (ex calle Francia). En 1930 su familia se trasladó a
la ciudad de Junín. La que fuera luego compañera
inseparable del coronel Perón hizo su primera comunión
a los siete años, en el mismo templo donde la bautizaron.
Su hermana Erminda recuerda que, después de la ceremonia,
le sacaron una fotografía en la que "salió muy
bien", pero la misma debió quedarse en la muestra de
la celebración, puesto que su madre no tenía el dinero
necesario para adquirir la copia. Allí, en la casa de Los Toldos, el pueblo, año tras
año, en una tradición que se transmite de padres
a hijos, rinde homenaje a la "Abanderada de los humildes".
Siguiendo ese reconocimiento popular, en 1982, en un nuevo aniversario
del nacimiento de Evita, descubrí una placa recordatoria,
y desde entonces reitero mis visitas, en una suerte de "peregrinación
laica", que tiene cada vez más adherentes. Cuando me
transformé por voluntad de los bonaerenses en el gobernador
de la provincia, asumí el compromiso de adquirir el inmueble
y de habilitar allí un museo donde se recordara la figura
de Evita, más allá del sentido partidario. En 1988 el Partido Justicialista de la
provincia pudo adquirir la casa, la cual un año antes, y mediante ley 10.503, había
sido declarada Monumento Histórico Provincial. A partir
de allí comenzaron los estudios para recuperar no solamente
la casa, sino la manzana histórica en la que Evita pasara
su infancia, con el objetivo de transformarla en un centro social
y cultural, a la manera que tal vez ella misma hubiera deseado.
Así, se sumaron los esfuerzos de la Subsecretaría
de Cultura, a través de la Dirección de Museos, Monumentos
y Sitios Históricos; el Centro de Estudios del Patrimonio
Arquitectónico del Banco de la Provincia de Buenos Aires;
el Consejo Provincial de la Mujer , y el Partido Justicialista. A partir de 1990 se encaró el problema principal de las
obras que se proyectaban: su financiamiento. Fue así como
se creó la Fundación Centro Cultural y Social Eva
Perón, que preside mi esposa Ana Goitía, y gracias
a la cual la casa de Los Toldos dejó de ser una construcción
casi en ruinas. Durante ese año, y mientras las obras de
restauración continuaban a toda marcha, por la ley 11.034
se declaró de utilidad y sujetos a expropiación los
inmuebles ubicados en la manzana de la casa de Evita. El 7 de mayo de 1991, en conmemoración del 72° aniversario
de su natalicio, inauguré la obra de restauración
de la casa de General Viamonte, al tiempo que la mencionada Fundación
seguí a en las tareas para la futura construcción
del Complejo Social y Cultural. Otro testimonio del itinerario bonaerense
de Perón y Evita
es la Iglesia San Francisco de La Plata. Construida a fines del
siglo pasado por el ingeniero Batillana, de acuerdo a un neto estilo
neorromántico, fue elegida por Juan Perón y Eva Duarte
para contraer enlace, el 10 de diciembre de 1945, casi dos meses
después de haberse casado por civil en Junín. Domingo
Mercante y Juana Ibarguren fueron los testigos de una ceremonia
que está asentada con el número 2.997 en los registros
del templo. En homenaje a aquel acontecimiento histórico, la iglesia
fue declarada Monumento Histórico Provincial en 1975, a
través de la ley 8571, aunque a partir del 24 de marzo de
1976, cuando se hizo cargo del gobierno nacional la Junta Militar
, se la eliminó del catálogo de monumentos históricos. Cuando asumí el gobierno provincial en 1987 procedí de
inmediato a reincorporar a la iglesia San Francisco al catálogo
de monumentos históricos, y tres años después,
el 10 de diciembre de 1990, junto a mi esposa Ana Goitía,
descubrimos una placa recordatoria en el templo, en una emotiva
reparación histórica. En el marco de las acciones impulsadas
por nuestra gestión,
se destaca también la carta que envié a los legisladores
nacionales justicialistas de la provincia, proponiéndoles
erigir un mausoleo en suelo provincial que "sirva de morada
definitiva a los padres fundadores de nuestro Movimiento, ambos
oriundos de tierra bonaerense: Perón y Evita". El gobierno de la provincia cumplió también con
la restitución del nombre de "Presidente Perón" al
Policlínico Doctor Ricardo Finochietto de Avellaneda, de
acuerdo a la ley 10.824 dictada por la legislatura provincial el
13 de setiembre de 1989. Por otro lado, y con la convicción de que se llevaba adelante
un acto de "estricta justicia" hacia quien tanto hiciera
por el bienestar de su pueblo, "en especial de los humildes",
decidimos que a partir del 17 de octubre de 1987 el Hospital Interzonal
de Agudos "Profesor Dr. Mario R. Castex" se denominara "Eva
Perón". También nos ocupamos de la quinta de San Vicente, que tiene
su historia. Tres días después de asumir su primer
mandato presidencial, el general Perón hizo pública
una declaración jurada de todos sus bienes, cuyos primeros
párrafos decían: "En la ciudad de Buenos Aires,
a los siete días del mes de junio de mil novecientos cuarenta
y seis, declaro bajo juramento, a los fines de establecer mis bienes
al día de la fecha, que no poseo sino lo que a continuación
detallo: "Bienes personales: una quinta, con casa habitación,
en el pueblo de San Vicente, Provincia de Buenos Aires (un total
de dieciocho hectáreas) . . ." La quinta de San Vicente se convirtió luego en lugar de
descanso para Juan y Eva Perón, aunque la intensa tarea
por ellos cumplida impidió que aquel refugio fuese más
frecuentado por la pareja. En rigor, ellos pudieron realmente disfrutarlo
sólo con anterioridad a la asunción de Perón
como presidente. De esa época data la mayor parte de los
documentos fotográficos conservados de Perón y su
esposa con escenario en San Vicente. Como parte de la política de recuperación de la
identidad histórica de los bonaerenses, impulsada decisivamente
por nuestro gobierno, el 6 de diciembre de 1989 se promulgó la
ley 10.859 por la cual se declaró "de utilidad pública
y patrimonio cultural" de la provincia a la quinta San Vicente,
disponiendo que sus bienes serían transferidos a la Dirección
General de Escuelas y Cultura "con destino a la creación
de un museo". En 1990, de acuerdo a la legislación, la Subsecretaría
de Cultura, mediante la Dirección de Museos, Monumentos
y Sitios Históricos, realiza relevamientos en la finca con
miras a la futura expropiación y la instalación del
Museo y Centro Cultural. El 1° de julio de 1991, al cumplirse
diecisiete años del fallecimiento de Juan Perón,
decidí colocar una placa recordatoria en la casa de la calle
Gaspar Campos, en Vicente López, que fuera ocupada por Perón
en su histórico regreso al país, en noviembre de
1972, tras diecisiete años de proscripción y exilio.
También descubrí una placa alusiva en la prisión
de la isla Martín García -recuperada durante mi gestión
como patrimonio territorial y cultural de la provincia-, donde
Perón estuvo detenido hasta los sucesos históricos
del 17 de octubre de 1945, que iniciaron una nueva y trascendente
etapa en la vida política de los argentinos. http://www.antoniocafiero.com.ar/html/discursos/peronyevita.htm |
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medieros.
Si tenían techo, piso de tierra, cuántos eran. El
chico reparó en una cinta negra que le cruzaba el bolsillo
de la camisa. "Es por mi señora que falleció hace
poquito", le dijo Perón. Aludía a Aurelia Tizón, "Potota",
muerta de un cáncer apenas dos meses antes. El militar pronto
cambió de tema. -Qué lindos matungos tenés,
che... para tirar cañones- elogió, acariciando a
las yeguas. Según la reconstrucción
de los hechos realizada por Barreiro, Perón se despidió,
dejó el Packard estacionado y siguió camino a pie
por el borde de las vías hasta llegar al humilde rancho-habitación
de su madre, de piso de tierra, dos puertas y una ventanita. Tal vez haya tenido que golpear las
manos con insistencia para que lo atendiese su desconfiado y arisco
morador, Saturnino Illescas, un paisano que, según le contó años
después a Barreiro, no podía imaginar que su visitante
estaba destinado a marcar a fuego la historia argentina de las
próximas décadas. En la puerta del rancho, frente a ese
testigo involuntario y desconocido, Perón habría
dicho: -Yo nací allí, en esa pieza. Secretos y mentiras La historia conocida arranca con Tomás,
padre del general, hijo del médico Tomás Liberato
Perón y de Dominga Duteil, quien abandonó hacia 1880
su hogar de clase media en Buenos Aires para afincarse en la ciudad
de Lobos. Una neumonía lo había llevado en busca
de los aires puros del campo. "Era pobre y no tenía para
comprar bovinos, así que se dedicó a la cría
de ovejas -explica Barreiro-. Por eso saltó al otro lado
del Salado, cerca de Roque Pérez, donde adquirió en
1890 su propio rancho en trescientos pesos moneda nacional. Una
india tehuelche de ascendencia mapuche, Juana Sosa Toledo, de 17
años, llegó hasta allí para hacerse cargo
de las labores domésticas. Poco después, en 1891,
nacía Mario Avelino, y dos años más tarde,
el 7 de octubre de 1893, le seguía Juan, a secas. Juancito
Sosa." "Hay que ubicarse: Tomás era hijo de un
catedrático en medicina. Si hace cien años le decía
a su madre que se casaba con una india, la mataba -razona Barreiro-.
Pero era un buen hombre. Cuando en 1893 escritura su propiedad
lo hace a nombre de su compañera, para asegurarla." Perón
fue anotado en el Registro Civil de Lobos el 8 de octubre de 1895,
como nacido el día anterior. Había dejado de ser
Juancito Sosa para convertirse en Juan Domingo Perón. "Mi padre decidió anotarme
dos años más tarde. Nunca me preocupó aclararlo",
contó el viejo general, en 1973 en Madrid, a Pavón
Pereyra. Más aún, siendo hijo de
padres solteros, fue bautizado recién el 14 de enero de
1898 y con el apellido de su madre. La historia tejida hábilmente
por la abuela Duteil, nunca registró estos hechos. Tomás y Juana se casaron recién
en 1901, según consta en la partida de casamiento. En 1904
vendieron la propiedad -excepto uno de los lotes- a Paula Pippo
de Ferreti y partieron rumbo al sur junto con sus hijos. En 1927 ésta
pasó a manos de Roque Martín Illescas. Su hermano
menor, Saturnino, vivió allí hasta que murió en
1995, a los 85 años. El año pasado, por iniciativa
de Barreiro, la propiedad, que sigue en pie, fue declarada de interés
histórico y sujeta a expropiación por el Concejo
Deliberante de Roque Pérez. ¿Cómo se explica
que el rancho haya perdurado casi intacto? "Illescas vivía
sólo como un anacoreta. La casa está aislada en una
especie de selva donde nadie se animaba. Y su morador era un viejo
loco con el que asustaban a los chicos: le decían el Cacho
de la Bolsa ", cuenta Barreiro. Perón no planeó la historia
oficial, pero se ajustó a ella toda su vida. En distintos
momentos se habría encargado de ocultar la evidencia que
pudiera vincularlo públicamente con Roque Pérez. "De haber dado con el rancho de
su madre, hubiera sido fácil para sus múltiples enemigos
desenrrollar el hilo de su confuso nacimiento y de una desprolija
incorporación al Ejército", afirma Barreiro. En 1947, ya con Perón presidente,
Juana Sosa señaló la supuesta casa natal: calle Buenos
Aires 1830, de Lobos, un típico hogar de clase media, que
de inmediato fue convertido en museo. Perón jamás olvidó el
terrenito vecino a su hogar de Roque Pérez, que aún
hoy forma parte de su sucesión. "Es notable la cantidad de cartas
privadas donde pide a sus amigos de la zona que se encarguen de
los gastos. Para él tenía un enorme valor subjetivo
esa lenguita de tierra", dijo a Clarín Pavón
Pereyra, y añadió que un historiador local ya fallecido
dio a conocer hace algunos años la existencia del lugar
donde Perón habría nacido y vivido su infancia. Criado
a los indio, montando a caballo desde los dos años, corriendo
tras su madre cuando iba a esquilmar ovejas. Un lugar con el cual,
según Pavón Pereyra, "tenía una unión
física desmesurada, una relación con su tierra que
sólo se apagó el día de su muerte". Por GUIDO BRASLAVSKY |
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